Leyendo la tesis de las profesoras Verónica Cánova y la Licenciada María Bedrossian sobre la historia de la literatura femenina uruguaya pudimos conocer un importante número de mujeres que ya en el siglo XIX se destacaron en el campo de la escritura.

Sin embargo existe muy poco material documental sobre ellas; apenas una descripción, apenas una pobre referencia. Y eso no es de extrañar; lo fundamentan muy bien estas dos estudiosas del tema.

Y no sólo enla literatura se deconoce el aporte de las mujeres; esto pasa en todos los ámbitos.

Elegimos en esta ocasión a dos mujeres; una escritora vanguardista en los temas de feminismo y a una pintora que inmortalizó el desembarco de los Treinta y Tres Orientales bastante antes que lo hiciera Blanes.

Josefa Palacios, la mujer que inmortalizó el desembarco de los Treinta y Tres Orientales.

Veinticuatro años antes de que Juan Manuel Blanes diera luz el famoso cuadro “El juramento de los Treinta y Tres Orientales” (1878), la coloniense Claudia Josefa Palacios legaba el primer óleo con la escena de los patriotas desembarcando en la Playa de la Agraciada. Llevó por título “Desembarco de los Treinta y Tres Orientales” (1854). Plasmó la escena en un bosque indígena sobre la costa, seguramente inspirada en los relatos frescos de la cruzada libertadora, de la que sólo la separaban 29 años.

La obra pasó inadvertida para la mayoría de los uruguayos, hasta que en 2012, la investigadora Sonia Bandrymer la rescató para el proyecto “Arte Activo. Catálogo digital de artistas visuales de Uruguay”, organizado por la Dirección Nacional de Cultura y el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay.

¿Quien fue Josefa Palacios?

Josefa nació en Colonia del Sacramento en la primera mitad del siglo XIX, perteneció a una familia del patriciado local. En la actualidad, el Archivo Histórico Regional ubicado en Colonia del Sacramento, tiene como sede la «Casa de Palacios» ubicada en la calle Misiones de los Tapes Nº 115.

Su trayectoria está documentada en la prensa de la época, «El Comercio del Plata» del 3 de diciembre de 1849. La realización de la obra «Desembarco de los Treinta y Tres Orientales» en 1854, marca su trascendencia en la historia del arte nacional.

Dicho óleo fue ejecutado con más de veinte años de anterioridad a la de su compatriota Juan Manuel Blanes, apenas un par de décadas después de acaecido el hecho histórico. La pintura pertenece al acervo del Museo Histórico Nacional, fue restaurada por primera vez en 1913 por el pintor Ernesto Laroche, dos años después de ingresar a su acervo.

Falleció en 1881. Una calle de Montevideo lleva su nombre; está ubicada en Paso de la Arena.

Marcelina Almeida «Abel» (Argentina, ca. 1830-1880)

Fue una escritora argentina radicada desde joven en Montevideo, que utilizó los seudónimos “Abel” y “Reine mi bella aclamada” (anagrama de su nombre completo) para firmar sus contribuciones en publicaciones de la época. Su novela Por una fortuna una cruz, es considerada la primera obra feminista uruguaya hasta el momento.

Vida y trayectoria

Se desconocen las fechas exactas de nacimiento y muerte. En un poema dedicado a la autora, Francisco Acuña de Figueroa la describe como oriental por adopción, nacida en Argentina.

La novela romántica Por una fortuna una cruz fue publicada en Montevideo en 1860. Su tema central es “el matrimonio obligado de una joven de quince años con un hombre veinticinco años mayor”.​ La investigadora radicada en Suecia, Virginia Cánova, explica que «en su adherencia al feminismo liberal de la Ilustración y el feminismo cultural, la autora desarrolla el tema de la falta de derechos de la mujer, de su eterna minoría tutelada por los hombres, particularmente el casamiento obligado y negociado por el padre de la joven. Presenta diferentes situaciones de opresión provocadas por la minoría de edad permanente de la mujer».

La obra generó un intenso debate en la prensa montevideana de la época. No solo se discutió la calidad literaria de la misma, sino también el hecho de que una mujer escritora cuestionara la institución del matrimonio. Almeida fue objeto de virulentos ataques personales, muchos bajo seudónimos.

En 1991, Virginia Cánova encontró un ejemplar de la novela en la Biblioteca Nacional, rastreando obras que no figuraran en la historia literaria uruguaya. El hallazgo motivó una reedición limitada de la obra, gracias a un acuerdo entre la Biblioteca Nacional de Uruguay y el Departamento de Literatura de la Universidad de Gotemburgo, que incluye el estudio “Los orígenes del feminismo en el Uruguay”. En dicho estudio, la investigadora concluye que «(…) podemos ubicar los orígenes del movimiento feminista en épocas tempranas del siglo XIX y no como hasta ahora se había afirmado en los comienzos del siglo XX; y, en cuanto a las escritoras, ya vemos que no eran María Eugenia Vaz Ferreira y Delmira Agustini las precursoras, sino Marcelina Almeida y otras más, como Adela Correge con su obra Tula y Elena o sea el orgullo y la modestia (1885).

Almeida también publicó poemas, un cuento y artículos entre 1860 y 1861 en el Semanario Uruguayo y poemas, entre 1862 y 1863, en la revista literaria La Aurora de Montevideo.

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