¿Un movimiento iniciado en el siglo XX?


Por Virginia Cánova

Virginia Cánova es uruguaya, y posee el Master en la Universidad de Gotemburgo, donde actualmente enseña y prepara su tesis de doctorado. Este trabajo es parte de su tesis.

El hallazgo de la primera novela feminista uruguaya, publicada en una fecha tan temprana como 1860, y el hecho de que su autora sea una mujer, nos pone ante varias circunstancias que cuestionan afirmaciones referentes a los orígenes de la literatura feminista, así como a diversos aspectos de la Historia de la Mujer en Uruguay.

En general se ha supuesto que las primeras manifestaciones del feminismo militante datan de principios del siglo XX:

El feminismo militante, es decir, la asunción consciente por la mujer del nuevo rol social que la demografía y la sociedad le habían asignado, nació precisamente en el novecientos!…!

El feminismo nació por iniciativa de la maestra uruguaya María Abella de Ramírez, quien se había radicado en la ciudad argentina de La Plata fundando allí el primer centro feminista en 1903.

A pesar que, de acuerdo a las afirmaciones citadas, parecería existir cierto consenso tendiente a datar los orígenes del feminismo a comienzos del siglo XX, hemos podido constatar que existen varios documentos que evidencian la existencia de un incipiente movimiento feminista, ya en el siglo XIX.

Nieves A. de Larrobla documenta aspectos poco conocidos de José Pedro Varela, como uno de los primeros defensores de los derechos de la mujer en el siglo XIX. En su valioso trabajo José Pedro Varela y los derechos de la mujer la autora afirma que este es el primer alegato feminista en Uruguay.

La fecha es el 13 de enero de 1869, en ocasión de pronunciar una conferencia en el Club Universitario.

«Educad a la mujer, ponedla a la altura del hombre y doblaréis el capital intelectual de la sociedad» . Concluyendo: No podemos dejar de hacer presente, reiterando lo que él afirma, que es éste el primer alegato público en defensa de la condición y de los derechos de la mujer en el Uruguay.

Las mujeres y las letras

Las primeras expresiones literarias producidas por la mujer se registran en general, también a comienzos de este siglo, y se vinculan con María Eugenia Vaz Ferreira (1875-1924) y Delmira Agustini (1886-1914):

Un papel destacado también tuvieron nuestras primeras mujeres de letras, con ejemplos de alta creatividad! María Eugenia Vaz Ferreira. O bien el caso extremo y dramático de Delmira Agustini que escandalizara a sus contemporáneos con su poesía erótica.

Aunque José Pedro Barrán, en su Historia de la Sensibilidad en el Uruguay, posterior a la obra mencionada nos ilustra sobre la existencia de documentos anteriores que registran la obra de Adela Corrége, Tula y Elena, el orgullo y la modestia, publicada en 1885.

La investigación que estamos realizando nos pone sin embargo frente a nuevas pruebas documentales, que indican fechas anteriores a las citadas anteriormente, tanto para la publicación de los primeros alegatos feministas, así como para las primeras expresiones literarias producidas por una mujer.

LOS PRIMEROS DOCUMENTOS FEMINISTAS EN LA PRENSA Y LA NARRATIVA URUGUAYA DEL SIGLO XIX.

La obra titulada Por una fortuna una cruz, escrita por Marcelina Almeida y publicada en 1860 en Montevideo, es – según los datos que poseemos hasta este momento- la primera novela escrita por una mujer en Uruguay. Es también uno de los primeros alegatos feministas, anterior a los registrados por Larrobla, referidos a José Pedro Varela en 1866. Pero no es, como se podría suponer, el primer alegato feminista publicado en Uruguay.

Feminismo

Hemos afirmado que Por una fortuna una cruz es la primera novela «feminista» de la literatura uruguaya. Esto requiere una definición del feminismo, así como una explicación de la significación del término aplicado al texto literario en particular.

Podemos observar cierto denominador común que unifica la definición del término en diferentes autores . Por lo pronto, en busca de un consenso básico entre las definiciones citadas, se podría decir que coinciden al hablar de «feminismo» como una ideología (o forma de ver el mundo) que aboga por la igualdad de derechos de la mujer frente al hombre. Esto admite sin lugar a dudas que la situación de la mujer, en general no es, ni ha sido igualitaria con respecto al hombre. La historia del movimiento con sus reivindicaciones, denuncias y conquistas a través de distintas épocas da pruebas de esta realidad, al mismo tiempo que documenta aspectos fundamentales de la Historia de la Mujer.

De acuerdo con estas ideas, podemos observar que la novela Por una fortuna una cruz, constituye un claro alegato en defensa de los derechos de la mujer, al denunciar su situación injusta y acusar al hombre de haberla provocado mediante la legislación y la organización de la sociedad:

La inferioridad femenina se institucionaliza

Con la Constitución de 1830, la primera Carta Fundamental del país independiente, se institucionaliza la inferioridad de la mujer uruguaya: «La inferioridad femenina fue además instituida legalmente al consagrarse en la Constitución de 1830 que las mujeres al igual que los pobres y analfabetos no eran ciudadanos» .

La mujer carece de derechos políticos en Uruguay hasta 1932 . A la falta de derechos políticos se suma la administración de la patria potestad ejercida por el hombre, jefe de la familia. Esto significó que la mujer no era dueña de sus bienes ni de tomar decisiones sobre su vida, ya que legalmente estaba considerada como una menor de edad. Si era soltera, el administrador de la patria potestad era el padre. Al casarse el marido ejercía la tutoría. Esta situación, heredada de los antiguos sistemas patriarcales, se vuelve praxis legal en Uruguay cuando:

«El Código Civil sancionado en 1868 estipuló que la mujer debía obediencia a su marido y éste tenía el deber de protegerla. Los menores de edad, los locos y los incapaces compartían con ella el mismo tratamiento legal que merecía la tutela del esposo o padre»

La novela por una fortuna una cruz, desarrolla aspectos fundamentales de las consecuencias que derivan de la administración de la patria potestad. El tema central es el matrimonio obligado de la protagonista – joven de quince años – con un hombre vienticinco años mayor. Lemaître, (rico comerciante que promete salvar a la familia de la ruina económica a cambio de este matrimonio de conveniencia). Es de sumo interés, como lo expresa Villamil, (Un caso poco conocido la tesis de Franklin Bayley), «Consideraciones generales sobre el sufragio universal» presentada en mayo de 1881, pues cuestiona aspectos claves de la situación jurídica.

’¿Cuál es la condición civil de la mujer casada y aún de la mujer soltera cuyo padre vive, en los países cuya legislación privada está calcada de la legislación y costumbres romanas?

Elisa Maturana, el caso más conocido en la época es la versión real de la ficción novelesca creada por Marcelina Almeida. Hija de don Felipe de Maturana, antiguo capitán de la independencia, gran señor de genio extravagante que solía entretener sus ocios cultivando el arte de la pirotecnia», se enamora a los diecisiete años de uno de los jóvenes escritores más carismáticos de la época Juan Carlos Gómez. A quien, según uno de sus discípulos, «no era posible verlo y oirlo sin amarlo».

El idilio duró tres años y en el año 1843 el escritor debe abandonar el país, perseguido por motivos políticos…

Este trabajo documenta el sufrimiento de las mujeres uruguayas a través de la historia por ser consideradas ciudadanas de segunda categoría y la la lucha de las mismas por cambiar ese estado de cosas.

Las letras, la literatura, la poesía, la pintura y las distintas manifestaciones artíticas fueron sin duda armas muy importantes para denunciar inluso para cambiar la situación de la mujer.

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