¿Qué hacen las maestras/os en tiempo de pandemia? ¿Como es la realidad de una escuela en un barrio humilde. Para saber estas y otras cosas nos comunicamos con Leticia, directora de la escuela 354, ubicada en la gruta de Lourdes.

– Me llamo Leticia Torres, tengo 39 años, tres hijos y soy maestra directora de la escuela 354.  Desde 2004 soy maestra efectiva de la escuela.

Leticia. ¿Qué te parece si primero te presentas?

Acá en la escuela, desde que se d decretó la suspensión de clases, el lunes siguiente abrimos la escuela para  anotar a las niñas y niños que precisaban el servicio de alimentación. Luego empezamos a trabajar sobre lo pedagógico. Esto implicó un gran desafío para el colectivo. Armamos  grupos de whatsapp, imprimimos trabajos que cada familia retiraba en la escuela ,  creamos también una   página de facebook de la escuela. Tuvimos que buscar variadas estrategias ya que el acceso a internet para todas las familias en este contexto no es universal. También salimos a visitar a los alumnos y alumnas con las cuales no teníamos contacto;  preparamos tareas para que realicen desde sus casas, las corregimos, los ayudamos, etc. O sea que, de vacaciones, nada.

Teníamos interés de conversar contigo porque mucha gente no tiene idea que hacen las maestras durante la pandemia. ¿Tendrán vacaciones?

¿Qué horario haces en la escuela?

De 8 a 14 hs.

¿Cuál es el contexto socio económico de las familias de los alumnos que asisten a la escuela?

Algunas sí. Pero es importante destacar lo contenta que se queda la gente cuando consigue un trabajo fijo. Porque una buena parte de los padres de nuestros alumnos tiene trabajos informales, es decir no tiene sueldos fijos. Está claro que el MIDES desde que existe ha dado respuesta a muchas familias que se encontraban en situaciones de alta vulnerabilidad. En sus inicios muchas familias accedían a pasantías de trabajo que duraban un tiempo, luego eso fue mejorando entonces las devoluciones de estas mujeres siempre eran de mucha alegría porque el trabajo dignifica las personas.

¿No reciben apoyo del Mides?

– El contexto es variado, hay familias que viven en asentamientos y otras no. Pero la mayoría son familias trabajadoras que hoy por hoy la están pasando bastante mal. Algunas se han quedado sin trabajo por ser informales, feriantes, trabajadoras domésticas.

  Cuando consiguen trabajo vienen a contarnos corriendo con una enorme alegría. «¡Maestra, conseguí trabajo!»

Pensaba en eso. No debe ser nada fácil para estas familias campear este temporal.

– Para nada. Por eso la escuela, las escuelas, juegan un papel tan importante; no solo para colaborar en la alimentación de sus alumnos y sus familias sino también para contener a los chiquilines y para que su formación no se detenga, a pesar de que no concurran a la escuela.

La escuela en este escenario debe tener el gesto pedagógico de acercarse para poder mandar un mensaje a las familias y los chiquilines de que saber de ellos y ellas es necesario-imprescindible. Para el colectivo cada niño y niña es primordial y vamos a estar para lo que precisen, pero también para poder seguir pensando lo educativo con ustedes.

El plan ceibal, sin duda ha jugado un gran papel. ¿Como lo ven ustedes, las maestras/os?

– Para mí es fundamental. Sin el Plan Ceibal sería impensable nada de esto. Hay que pensar que el Plan permitió que la escuela siguiera funcionando de forma virtual, con deberes, y sobre todo con maestras y maestros que no pierden el vínculo con sus alumnos y viceversa; esto es fundamental. Si bien difiere en cada contexto, lejos de aumentar la brecha social, nos acerca.

Estaba pensando que muchas veces no valoramos lo que tenemos. Yo tengo varios amigos suecos, por ejemplo, que han visitado Uruguay y se han quedado asombrados por el alcance que tiene internet en nuestro país. Y cuando recorrían varios humildes y veían a los chiquilines con sus ceibalitas, sentados en una placita de su barrio que tenía cobertura de internet, más asombrados quedaron.

– Es así, es una gran cosa. Y en situaciones como estas nos damos cuenta de la importancia que tiene lnternet y el Plan Ceibal, más concretamente. Y todo lo que ha generado Antel como política   de telecomunicaciones. Son esfuerzos colectivos que esperamos no se pierdan.

Leticia. ¿Como han reaccionado las familias de los chiquilines ante este desafío de «la escuela por internet»?

– En realidad nos sorprendimos. Porque las familias se adaptaron rápidamente, colaboran en las tareas que les mandamos a sus hijos y participan activamente.  Es un aprendizaje de las familias, pero también de todo el colectivo docente

Por supuesto que no todo es color de rosa, también tenemos situaciones difíciles que tenemos que atender. Pero en general, la respuesta es muy positiva, de mucha receptividad.

¿O sea que las familias se engancharon?

– Totalmente.

Mientras hablabas pensaba en la importancia de las maestras y maestros en esta etapa y pensaba también en lo poco reconocidas que son por la sociedad. Reconocemos al personal de la salud, que sin duda se lo merecen, por cierto, a la policía, etc.  Pero también ustedes están en la primera línea de fuego…

Me quedó colgada una pregunta que conversamos con las compañeras del Expreso. Una de las cosas fundamentales de este período, es la higiene. Todos los medios insisten en que hay que lavarse las manos, mantener la distancia social, no compartir los vasos, etc. Entonces si vivís en una casa con un baño, si dispones de agua caliente, si tenés abundante jabón, etc. etc. Todo eso se hace bastante fácil. Pero qué pasa cuando no tenes un baño digno, que pasa cuando viven diez personas en un espacio pequeño, que pasa si no tenes canilla, que pasa si no contas con agua caliente…

Eso que tu decís es muy importante porque lo que pasa, en respuesta a tus dudas es que todo se vuelve mucho más difícil. Te diría que esas cosas que para cualquiera son casi rutinarias en un contexto crítico, se vuelven casi una hazaña.

Y esa gente, que tiene tantas dificultades, no sólo cuida a su familia, sino que nos cuidan a todos nosotros.

– Exactamente. Yo pensaba justamente eso. Si toda esa gente que no cuenta con las condiciones mínimas para cumplir con la higiene no fuera consciente, el virus se hubiera disparado.

Eso se llama solidaridad. Y es importante valorarla.

Es así.

Leticia no queremos abusar de tu tiempo. Te agradecemos esta entrevista y queremos decirte que cuando conocimos la escuela y nos reunimos con los chiquilines, nos quedamos muy impresionadas; por el respeto, por el interés de los alumnos por el expreso, por las preguntas inteligentes que hicieron y por el orden.

No, las agradecidas somos nosotras. Por brindarnos un espacio en el Expreso y sobre todo por permitirles a los chiquilines ejercer su trabajo de «periodismo».

Ellos quedaron encantados y muy motivados. Así que gracias por acordarse de nosotros.

Y como decimos siempre en algunos lugares la mejor Escuela Pública es la que construimos entre todos y todas. Gracias por el convite y un abrazo apretado a este gran proyecto de mujeres que siguen adelante a pesar de esta nueva coyuntura.

Colegio CENI Colegio y liceo Bethesda

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