Hermana Nora. En estos momentos tan difíciles y duros que está viviendo la humanidad. ¿Qué papel te parece que juega la fe?

La fe es un don que Dios nos regala en el Bautismo y nos hace capaces de confiar en la Palabra de Dios y en Sus Promesas. Nosotros le creemos y confiamos en Dios, porque Él no puede mentirse a sí mismo. Por lo tanto la fe tiene un papel fundamental frente a esta situación y a cualquier situación de la vida. Dios nos quiere, y por lo tanto no es él el responsable, de las pandemias, terremotos, o de las guerras. Todas estas cosas en su mayoría son fruto de la acción libre del hombre que rompe su relación armoniosa consigo mismo, con otros ,con la creación y con Dios.

La fe no nos quita, ni la preocupación ni el sufrimiento, nos ayuda a poder aprender de estas situaciones y caminar, si bien a oscuras, con la seguridad que: “TODO SALDRÁ BIEN”. Porque Dios cumple siempre su Promesa: “Yo estaré con ustedes hasta el fin”

Todo saldrá bien

¿Cómo crees  que deberían comportarse los cristianos frente a esta situación?

Por lo que decía en la anterior pregunta a los cristianos nos toca, en este momento y durante toda la vida, hacer realidad aquel refrán: “a Dios rogando y con el mazo dando”. Es decir pedir, suplicar de todas las formas para que Dios pare este mal y confiar que Él puede y lo va a hacer. Pero por otro lado poner todos, absolutamente todos ,los medios para poder solucionarlo, sabiendo que si bien Dios todo lo puede, necesita y quiere nuestra contribución. En estos momentos: quedarnos en casa y solidarizarnos con los que están en situaciones de mucha vulnerabilidad. Y esto lo podemos hacer contribuyendo a todas las iniciativas que surgen por todas parte: ollas populares, música y aplauso en los balcones de las casas, atención a las necesidades de los ancianos solos que tenemos en nuestro barrio, etc.

La solidaridad está en la esencia del cristianismo

¿Cómo está actuando la iglesia a nivel mundial y a nivel nacional?
¿Cómo está organizando la iglesia la solidaridad?

La Iglesia se ha puesto al servicio de todas las personas, es decir de la toda la humanidad, sin distinción de credos.

Desde siempre y a lo largo de toda su historia, la Iglesia siempre realizó el servicio de la solidaridad. Actualmente tenemos organismos específicos, como Caritas que organiza la acción solidaria de la Iglesia, Pero más allá de esto, en el momento actual, las parroquias con todos sus agentes pastorales están llevando a cabo la asistencia a los más afectados a través de : alimentos, ropa, compañía, hacer las compras para los ancianos. De verdad, que son muchísimas y maravillosas las distintas acciones que día a día se inventan. Además las parroquias, los colegios han puesto, en muchas partes del mundo, a disposición sus edificios para acoger a los afectados por la pandemia.

En la historia hay muchos ejemplos de cómo aún en los peores momentos (guerras, epidemias, catástrofes climáticas, etc.) los seres humanos han buscado la manera de salir adelante y de «sacar lo mejor de cada uno». ¿Que pensas al respecto?

Estoy convencida que es así. Para ello necesitas tener una mente muy flexible, una gran voluntad y un para qué (horizonte) concreto, de manera de ser capaz de aprender de la historia y sus vicisitudes. De todas las cosas se puede aprender y se puede salir victorioso, claro que muchas veces no del modo y el tiempo en el cual uno lo quisiera.

Las crisis nos pueden fortalecer

Hay gente que dice que lo que nos está pasando es un castigo de Dios.
Y nosotras nos preguntamos. ¿Castigo de Dios o castigo de la propia naturaleza a la que maltratamos y destratamos?

Dios NUNCA CASTIGA. Él es en sí mismo el Dios del perdón, de la misericordia, del amor.

Las cosas suceden, por un lado por un devenir del tiempo y por el mismo movimiento de la naturaleza: terremotos, tsunamis. Pensemos, por ej. en las eras históricas cuando surgieron las montañas que hoy tenemos.

Por otro lado está la libertad humana y el uso incorrecto de la inteligencia que manipula la ciencia y la tecnología. Dios no creó las guerras, ni las pandemias, estas son consecuencias del mal uso de las posibilidades que los hombres tenemos a la mano, Además no existe contraposición entre Fe y Ciencia, o Fe e inteligencia, porque ambas proceden de la misma fuente: Dios.

Culpar a Dios es evadir nuestra responsabilidad

El problema está en el uso que hacemos de ellas.

Pensemos en tantos que usan la ciencia para crear vacunas que nos salvan de enfermedades, o en quienes crearon la tecnología que hoy nos permite estar comunicados, Todo es bueno… depende del fin que quieras darle: para una vida más humana o para la muerte de muchos favoreciendo a unos pocos.

Dios no castiga, pero corrige como un buen padre con sus hijos y nos pone límites, haciéndonos tocar nuestros límites más profundos.
Todo lo que nos pasa no tiene un ¿por qué? sino un ¿para qué? es lo que tenemos que aprender de esta situación para ser mejores personas.

En situaciones tan duras aflora el heroísmo y la generosidad

Hace poco nos enteramos de un sacerdote, creo que era italiano, que cedió el respirador a una persona más joven y murió. ¿Cuánto heroísmo verdad?

Sí, hay mucho heroísmo… Hay ancianos que ceden sus respiradores para salvar la vida de personas más jóvenes.

Siempre lo hubo dentro de la Iglesia y fuera de la Iglesia, y generalmente no se conocen. Son héroes anónimos, pero sumamente preciosos a los ojos de Dios. Por otro lado pienso, que los grandes héroes en este momento, son los médicos, las enfermas y el personal que trabaja en el área de la salud. No importa sus creencias o sus ideologías, son personas que luchan por la vida y sólo por esto están muy cerca de Dios y por El son bendecidos.

Todo esto nos tendría que enseñar a ser más y mejores humanos!!

Por último ¿qué aprendizajes deberíamos extraer de esta etapa los seres humanos?

Me parece que los aprendizajes son muchos. El más importante, según mi punto de vista, es habernos encontrados de golpe con nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad, nuestra pequeñez y nuestro límite. No sabemos todo, no podemos todos, nos somos dueños de nada.

Si esta lección penetrara nuestro corazón y nuestras vidas, seríamos más humanos, daríamos importancia a lo que realmente vale: la familia, los hijos, los amigos, los vecinos. Las charlas de mate o de café. El tiempo libre, los tiempos de esparcimiento, de lectura, de disfrutar sin necesidad de gastar. Daríamos un valor infinito a un abrazo, una sonrisa, un gesto de ternura, a ser cercanos y solidarios… vuelvo a repetir el gran y hasta dìria único aprendizaje es ser más HUMANOS. Y ser más humanos es lo mismo que decir, poner a Dios en el centro de nuestras vidas.Ser más humanos es ser más cristianos, aunque no lo sepamos y no confesemos el mismo credo, porque como dice San Ireneo- padre y doctor de la Iglesia- “ La gloria de Dios es el hombre viviente”

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