Algunos datos sobre Butazzoni, extraídos de wikipedia. Pero antes de entrar en tema queremos destacar la generosidad de Fernando con el Expreso. Porque lamentablemente muchas figuras con mucho menos prestigio y menor trayectoria creen pertenecer al «jet set» y son francamente inalcanzables. Una lástima se nota que no aprendieron nada de aquello «que los hombres más grandes son los que no necesitan sacar pecho para brillar «.

Fernando Butazzoni (Montevideo, 20 de marzo de 1953) es  escritorguionista y periodista . Sus libros han sido traducidos a una decena de idiomas, es ganador de varios premios internacionales de literatura y cine.

Butazzoni regresó del exilio en 1985, una vez reinstalado el gobierno democrático. Ese mismo año se integró al grupo fundacional del semanario Brecha, donde colaboró con sus páginas literarias.

© Max Argibay, 2020

Por concurso, en 1986 fue designado director de la revista Gaceta Universitaria, órgano de la Universidad de la República que había sido censurado y clausurado durante la dictadura militar. En ese año se publicó en Montevideo su segunda novela El tigre y la nieve, que obtuvo un importante éxito editorial y fue traducida a varios idiomas. También se vendieron sus derechos cinematográficos a una productora independiente de EE. UU. y participó en la elaboración del guion para la película, pero el proyecto no llegó a realizarse.

En 1988 se integró al equipo del diario La República, donde llegó a ocupar el cargo de Secretario de Redacción. También trabajó en radio, y colaboró con proyectos internacionales de la Unesco en el área de las comunicaciones y la cultura.

En 1990 fue invitado a pronunciar el discurso inaugural del Premio Casa de las Américas, en La Habana, y a integrar el jurado de dicho concurso.

En la década de 1990 continuó escribiendo y publicando (Príncipe de la muerte, La noche en que Gardel lloró en mi alcoba, Ensayos del Orobon, Mendoza miente), al tiempo que participó en charlas, conferencias y encuentros internacionales de escritores en EE. UU., Europa y América Latina.

En 1994 fundó y dirigió la revista Índice Universitario, dedicada al análisis de la educación superior y a la información científica y humanística. El proyecto fue un rotundo fracaso empresarial, pero recibió elogios desde ámbitos académicos y periodísticos.

Sus obras

  • 1979, Los días de nuestra sangre (cuentos), Casa de las Américas, La Habana (s/d ISBN).
  • 1981, La noche abierta (novela), Editorial Universitaria Centroamericana, San José de Costa Rica (ISBN 84-8360-255-5).
  • 1984, Con el ejército de Sandino (crónicas), Cono Sur Press, Estocolmo.(s/d ISBN).
  • 1986, El tigre y la nieve, Ediciones de la Banda oriental, Montevideo
  • 1986, Nicaragua: noticias de la guerra (crónicas), Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo (Depósito Legal: 217.705).
  • 1988, La danza de los perdidos (novela), Ediciones Trilce, Montevideo
  • 1993, El príncipe de la muerte (novela),Graffiti, Montevideo
  • 1996, La noche en que Gardel lloró en mi alcoba (novela), Planeta, Montevideo
  • 1997, Los ensayos del orobon (ensayo), Ariel, Buenos Aires
  • 1997, Príncipe de la muerte (ed. definitiva), Seix Barral, Buenos Aires .
  • 1998, Mendoza miente (nouvelle), Alfaguara, Montevideo
  • 2001, Libro de brujas (novela), Alfaguara,Montevideo
  • 2002, Seregni-Rosencof (reportaje), Aguilar, Montevideo
  • 2004, Alabanza de los reinos imaginarios (ensayo), Seix Barral, Buenos Aires
  • 2007, El profeta imperfecto (novela), Planeta, Montevideo
  • 2010, Un lugar lejano (novela), Planeta, Montevideo
  • 2014, Las cenizas del Cóndor (novela), Planeta, Montevideo
  • 2016, La vida y los papeles (crónica y ficción), Planeta, Montevideo
  • 2017, Una historia americana (novela), Alfaguara, Montevideo
  • 2020, Los que nunca olvidarán (novela), Alfaguara, Montevideo

Premios

Filmografía (como guionista)

  • 2002, Seregni-Rosencof (película)|Seregni-Rosencof (mediometraje, Uruguay)
  • 2009, Un lugar lejano (largo de ficción, Avalon-Alpeh-Joel Films)
  • 2009, Zona Cero (corto de ficción)
  • 2010, Des-autorizados (largo de ficción, Unity Films)
  • 2013, Esclavo de Dios (largo de ficción, Joel Films)
  • 2014, Solo (largo de ficción, Unity Films)15
  • Tamara (largo de ficción, Joel Films)16
  • Las cenizas del Cóndor (serie de TV, HBO, en preproducción).

Un escritor provocador

Fernando Butazzoni es un escritor que ha logrado algo muy importante; ser leído por un público muy amplio.

La que escribe estas líneas, por ejemplo, no es una intelectual, es una lectora del montón, sin otra aspiración que disfrutar de un buen libro, sin embargo, sus libros siempre me resultan atrapantes. Y esa es una condición nada común para un escritor, porque a pesar de que Butazzoni es casi obsesivo en lo que se refiere a la investigación y a la corroboración de los datos que utiliza en sus obras, logra con un manejo muy profesional del lenguaje, con una narrativa amena, fluida, sagaz, atrapar al lector, independiente de su condición.

Pero además nos provoca. Nos conmina a pensar, a analizar, a hurgar, a cuestionar. Se podrá estar o no de acuerdo con él, esa es otra historia. Pero sus libros son movilizadores.

Y esta condición seguramente tiene que ver, tal vez, con su otra pasión, el periodismo. Y en este tema me surge una pregunta. Cuando Butazzoni escribe ¿Quién prima, el periodista, el escritor, el guionista?

Y justamente cuando estaba escribiendo estas líneas, buscando en la red sus entrevistas encuentro una pregunta similar a lo que el responde: “en realidad yo cuando escribo no me pongo el traje del escritor; cuando escribe Butazzoni escribe el periodista, el escritor, el guionista, el ser humano. Uno no puede desdoblarse…

Y mientras leíamos el último libro de este escritor, “Los que nunca olvidarán” nos confirmaba lo que decíamos al principio; su meticulosidad a la hora de recabar datos, de investigarlos; es un verdadero sabueso. Y eso para los lectores que evidentemente no tenemos acceso a sus fuentes, es una tranquilidad. Más allá que “la verdad histórica” está llena de contradicciones, de idas y venidas por el simple hecho de que los protagonistas ya no están y los escenarios donde ocurrieron los hechos también cambiaron. Pensaban por ejemplo en el balneario de Shangrilá, que Butazzoni describe como un lugar solitario y agreste. Hoy esta zona es casi un apéndice de Montevideo, con todos los servicios y con decenas de miles de personas que establecieron allí su residencia permanente.

Pero dejemos que sea el propio Butazzoni que nos ilustre sobre este y otros temas.

Los que nunca olvidarán

– Fernando, antes que nada, gracias por tu tiempo. Y ahora aclaranos algunas dudas que surgen de la lectura de tu libro, que por cierto nos mantuvieron atrapadas de principio a fin.

¿El, criminal nazi Herbert Cukurs, es el personaje central de este libro?

¿O Cukurs es un pretexto para contarnos acerca de ese crimen tan oscuro que tuvo lugar en el balneario de Shangrila allá por el año 1965?

Creo que los protagonistas de este libro, situado medio siglo atrás, no son personajes, sino dos elementos muy actuales: la memoria y la justicia. Se ha producido una especie de deformación, producto de situaciones muy comprensibles, que ha convertido a la justicia y a la memoria solo en factores relacionados con los derechos humanos, las dictaduras y la impunidad. Bueno, acá están esos asuntos, pero en otro contexto histórico.

¿Por qué te parece que es tan turbio todo lo que rodeó ese asesinato?  ¿Qué intereses se están protegiendo? Porque el Mosad ya reconoció su autoría…

Es todo turbio porque así funcionan los servicios de inteligencia. Un poco de verdad, un poco de mentira, unos inventos, revuélvase un rato y ya está esa turbiedad que vos planteás. No hay «intereses especiales» a proteger. Hay un modus operandi que ha funcionado así en todo el mundo, incluido el Uruguay: los servicios de inteligencia son expertos en entreverar.

Está claro que tú crees en el derecho de toda persona a un juicio justo. Sin embargo, en este caso, el de un criminal de guerra nazi que asesinó o mandó asesinar a decenas de miles de personas ¿no te parece en cierto modo “entendible” su asesinato?

© Max Argibay, 2020

Lo que a mi me parezca es irrelevante. Creo que en el libro brindo suficientes elementos de juicio como para que cada lector tome, después de leerlo, su propia posición. Básicamente la cuestión es si en determinadas circunstancias y por determinadas causas es correcto asesinar a una persona.

¿Quién fue que decidió la muerte de Kukurs, fue el Mosad o fue Israel? Porque me llama la atención que un estado democrático se abogue el derecho de matar a alguien, aunque esa persona sea un genocida. Y que haya cometido tantos errores…

¿Qué pensas tu?

La muerte de Cukurs fue autorizada por el primer ministro de Israel. Es interesante: con esa decisión, el estado de Israel evitó (hay que leer el libro para saber cómo) que el Parlamento alemán aprobara la prescripción de los crímenes nazis, o sea una ley de impunidad que se iba a votar afirmativo el 10 de marzo de 1965. El día 7 apareció en Shangrilá el cadáver de Cukurs. El voto de los parlamentarios alemanes finalmente fue negativo: no hubo impunidad.

¿Ese crimen no transforma a Cukurs de victimario en victima?

Sí. Así es. Ese es un gran reproche que se le hace al gobierno de Israel y al Mosad hasta hoy. Nunca fue juzgado, él alegaba inocencia. La conclusión es que mucha gente cree que Cukurs fue un héroe.

 ¿Por qué pensas que un aparato de inteligencia tan sofisticado y experiente como el Mosad cometió tantos errores operativos?

La sofisticación y experiencia del Mosad es parte de su leyenda. Ellos mismos la han construido, y con gran éxito. Sin embargo, han cometido muchos errores, algunos bastante gruesos. Spielberg muestra algo de eso en su película Múnich, y a los judíos en general no les cayó muy bien eso.

¿Como fue para ti, como uruguayo estar en el lugar donde Cukurs nació y se formó? ¿Y qué sentiste al  presenciar el homenaje a la Legión Letona de las SS?

Fue bastante desagradable, y confirmé una de mis ideas centrales: la batalla por la memoria y por la verdad para mí es un deber. Mi tarea es esa: relatar lo que nadie relata, o relatar derecho lo que ya se relato torcido.

Una consideración sobre el libro. Al principio comentábamos lo difícil que debe haber sido la tarea de reconstrucción que llevaste a cabo. Me imagino un puzzle dentro de otro puzzle, con un motón de piezas rotas que hay que reconstruir. Y pienso también en los riesgos que asumiste; porque si bien el escenario era el Uruguay, todos los actores eran extranjeros. ¿O no?

El principal desafío fue trabajar con mucha documentación en otros idiomas, que no conozco: letón, ruso, idish, hebreo. Por fortuna tuve amigos, personas e instituciones que colaboraron en la tarea. Por supuesto que siempre queda un resto, vinculado con las dificultades para entender a fondo una idiosincrasia bien distinta a la nuestra. En el caso de Israel no fue tan complejo, porque yo viví en Cuba varios años, y los israelíes son muy parecidos en su forma de comportarse, en su relación con la patria, en sus vínculos simbólicos con lo heroico. Nadie parece darse de eso: Cuba e Israel son muy similares, aunque haya tantas distancias aparentes.

Tu mencionaste un poco al pasar la posible participación de algunos ciudadanos uruguayos de origen judío en esta trama. No me quedó muy claro si era una hipótesis o era una afirmación.

Es una afirmación. Los servicios de inteligencia uruguayos detectaron a varios supuestos participantes locales. Hay otros, cuyos nombres no puse porque no tengo documentos para respaldar eso, pero a los que nombro en el libro sí. A Liberoff, por ejemplo, lo siguieron durante meses.

Por último. ¿Qué mensaje querías transmitir  a los lectores con este libro? ¿O no hay mensaje y la idea es que cada lector analice los hechos y saque sus propias conclusiones? ¿Es un poco lo que tu planteas verdad?

No me gustan los «mensajes». Me gustan las invitaciones a pensar. En ese sentido, el libro puede leerse de muchas maneras, pero lo importante es que ese episodio puntual y concreto, irrelevante en la historia del mundo, quede asentado y no desaparezca de la memoria.

Ahora si lo último; a lo largo de tu libro encontramos muchas referencias a tu señora y a tu amigo “Juan”; nos pareció muy lindo estas referencias porque incluso sentimos que ayudó a humanizar esta investigación que por momentos es muy dura.

Mi mujer es mi colaboradora más directa en mi trabajo, y a veces yo soy un colaborador de ella. Tiene olfato y sabe lo que busca. Cuando huele a la presa, ya está. Y Juan, cuyo nombre es otro, por supuesto, me guio por un territorio que yo no conocía, y lo hizo con honestidad y cariño. Siempre le agradeceré sus observaciones, y lo haré de la manera que él quiere: no revelando su identidad.

Fernando gracias por este libro. Nos hiciste comprender que la memoria histórica es esencial para los pueblos y que por más que pase el tiempo hay hechos que no deberíamos olvidar.

Colegio CENI Colegio y liceo Bethesda

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