Se fue un buen hombre

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Hoy se fue Alberto Fernández, un vecino de Sayago, pero no un vecino cualquiera. Muchos de ustedes lo conocieron; del barrio, de repartir el Expreso, de ayudar en las fiestas del Expreso.

Alberto era hijo de Paula y Alberto, dos referentes de Sayago: su padre, tenía una pequeña fábrica de juguetes artesanales, bombos, panderetas, etc. Y muchos gurises del barrio para la fiesta de la escuela, sabían a quién recurrir; allá iban a la casa de Don Alberto porque sabían que no se iban a ir con las manos vacías.  

Paula Irigaray, su mamá era conocida porque era profesora de gimnasia y daba clases en las plazas de deportes del barrio. Pero era más conocida por su generosidad y por su amor por la gente.  

La familia de Alberto era una simple familia de barrio, una familia trabajadora, honesta, tradicional, generosa, que soñaba como sueña cualquier familia uruguaya con que sus hijos estudiaran, tuvieran un trabajo digno, ver crecer a sus nietos, estar en paz.

Pues a esta familia todo eso, se lo arrancó la dictadura.

Carmen, la hermana menor de Alberto estuvo presa casi un año. ¿Su delito? Repartir unos volantes. Guillermo, su otro hermano, estuvo preso en el penal de Libertad durante siete años.

Paula y Alberto tuvieron que recorrer cuarteles y más cuarteles mendigando alguna información que les permitiera averiguar dónde estaba su hijo.

Alberto hijo, antes de partir, pudo ver a Guillermo, su hermano, destrozado. Estaba claro que el próximo era él. Por eso partió al exilio y regresó en 1984, con su señora. Trabajó en varias imprentas y finalmente cuando se jubiló se dedicó a apoyar al Expreso de todas las formas posibles. Su solidaridad no tenía límites. Pasaron los años y la familia Fernández, de la calle Payagúas se fue achicando; se fueron los padres y también se fueron los hermanos menores de Alberto.

La llegada de su hijo, su querido hijo, iluminó su vida. Pero el sufrimiento deja muchas secuelas.Y los golpes que recibió Alberto en su vida fueron muy duros y fueron diezmando su salud.

El cáncer apareció de repente, sin previo aviso. Fueron años muy difíciles; se sucedieron operaciones, y más operaciones. Y Alberto resistió estoicamente, sin quejas.  Y a pesar de la quimio, que parecía que no terminaba nunca y de miles de secuelas que dejó el tratamiento , Alberto siempre «estaba bien». Y la peleó y la peleó durante años.Seguramente su hijo tuvo mucho que ver en esta voluntad de superar enfermedades.

Muchos de los que leerán este espacio, seguramente lo conocieron; ellos saben quien fue Alberto, y no hace falta agregar más. Para los que no conocieron les decimos que se fue un buen hombre, honesto, solidario, trabajador, comprometido con la lucha por un país mejor. Un hombre sencillo, con una vida complicada, de mucho sufrimiento.

Hace dos meses llegó el Covid; que atravesó sin mayores problemas; sin embargo sus secuelas fueron fatales como fatal es la poca atención que reciben todas las otras enfermedades que no son «Covid». Y se fue, como vivió, mansamente, pero dejando una huella profunda en todos los que lo conocimos.

Salu Alberto!

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