Borta bra, hemma bäst

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Refrán sueco que dice «Afuera se está bien, pero como en casa no hay».

Cuando comenzamos esta “sección” sobre los uruguayos que vivieron en el exterior y regresaron, nos quedó en el tintero saber cómo vivieron esta experiencia los niños, hijos de exilados políticos que vivieron buena parte de su vida en el exterior.

En esta oportunidad conversamos con Federico Lanza, hijo de dos exiliados, Beatriz Weisman y Alcides Lanza que llegó junto con su hermana a Suecia siendo un niño. Su hermano menor nació en ese país.

Niños uruguayos hijos de exiliados visitan Uruguay en plena dictadura gracias a la presión de la gente

¿Tu nombre?

Federico Lanza Weismann

¿Edad?

50 años

¿Profesión?

Docente

¿En que año llegaste a Suecia y en qué año regresaste al Uruguay?

La Ciudad Vieja de Estocolmo con vista a la bahía

Viví en Suecia desde los nueve a los quince años, de 1979 a 1984.

¿Qué significó Suecia para vos?

Tuvo dos significados contradictorios. Por un lado significó protección, un refugio donde sentirse seguro frente al miedo que uno podría sentir proviniendo de un país que estaba en dictadura. Los suecos siempre nos trataron muy bien. Si bien sabíamos que había expresiones de racismo no nos sentimos afectados en forma personal. Pero por otro lado sentía un poco de incomodidad e inconformismo ya que tenía presente que era una estadía pasajera en un lugar que no era el mío. Aunque no sabía cuánto tiempo iba a demorar sabía que más temprano que tarde volveríamos a nuestro país.

¿Se lograron adaptar?

Cuando llegamos a Suecia yo tenía nueve años. Pude aprender el idioma y tener amigos no uruguayos, muchos de los cuales no eran latinos. Como los suecos siempre se mostraron muy receptivos no fue difícil adaptarse aunque el clima, la comida y las costumbres fueran bastante diferentes.

¿Se sintieron más suecos que uruguayos?

Estuvimos seis años viviendo en Suecia. Nunca me sentí más sueco pero aún me interesa todo lo que se relaciona con Suecia, lo que sucede allá hoy en la política, sociedad y economía, sus expresiones culturales, desde películas o series hasta su desempeño deportivo. Me pasaba lo mismo cuando estaba allá con respecto a Uruguay. Pero he perdido bastante el idioma sueco al no practicarlo. Recuerdo que por momentos me sorprendía estar pensando en sueco, sobre todo cuando estaba en la escuela.

Huelga General de 1973 en respuesta al golpe de estado

¿Extrañan a ese país?

Me gustaría mucho volver a visitarlo y conocerlo como adulto ya que mis recuerdos son de cuando tenía quince años. Lamentablemente perdí contacto con todos mis amigos no uruguayos.

¿Hubiesen querido quedarse?

No. Desde que llegamos en mi familia siempre teníamos presente que era un exilio transitorio. La decisión que nos hizo más felices fue la de volver. Extrañábamos mucho a la parte de la familia que había quedado en Uruguay y nos sentíamos comprometidos con la idea de que la mejor manera de ayudar a mejorar a nuestro país era volviendo.

¿Entendieron el regreso al Uruguay?

Como era una idea que habíamos estado anhelando desde el principio lo entendí como algo natural, algo que tenía que suceder. Los sábados concurríamos a una escuela con maestros uruguayos donde nos encontrábamos con otros niños uruguayos. Nos enseñaban parte del contenido de lo que se enseñaba en las escuelas uruguayas y compartíamos actividades con otros adultos y niños uruguayos. Eso nos facilitó mucho aceptar la idea de que teníamos que regresar y también nos facilitó la reinserción.

¿Se arrepintieron en algún momento de haber regresado?


Libros editados en Suecia por escritores uruguayos exiliados en ese país.

No. Aunque por momentos extrañé, sobre todo a los amigos, y tuvimos dificultades al principio en Uruguay, como por ejemplo de vivienda, nunca me arrepentí. Fue muy gratificante poder estar nuevamente en Uruguay.

¿Qué fue lo más importante que tuvo Suecia en su formación?

El contacto con otras culturas, no solo la sueca. Vivía en un barrio con inmigrantes de otros países de Europa, de América, de Asia y de África.

¿Lo sienten como una segunda patria o simplemente como un país al que tuvieron que ir obligados por las circunstancias?

Creo que el sentimiento que tengo por Suecia no da como para llamarla patria pero no hay otro país que me despierte tanta simpatía e interés luego de Uruguay. Estaré siempre agradecido por todo los que nos dieron. Recuerdo con cariño a mis maestros, profesores y especialmente a mis compañeros de clase y amigos. Por suerte sigo manteniendo contacto con los que fueron mis amigos uruguayos en Suecia, la mayoría de los cuales viven ahora en Uruguay. No los veo tanto como cuando éramos chicos pero sigo teniendo un sentimiento muy fuerte por ellos. La mayoría de las experiencias más felices que viví allá fueron las que compartí con estos amigos uruguayos. Fueron solo seis años pero conocerlos fue muy significativo para el resto de mi vida. Tanto como para seguir disfrutando de seguir encontrándome con ellos.

Federico. Muchas Gracias!!!

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