viernes, enero 27, 2023
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Recibimos del Colegio San José de la Providencia

Recibimos del Colegio San José de la Providencia
SANTA MARIA FRANCISCA RUBATTO

FUNDADORA DE LA CONGREGACION: “HERMANAS CAPUCHINAS DE LA MADRE RUBATTO “(1885)

FUNDADORA DEL COLEGIO SAN JOSE DE LA PROVIDENCIA (1895)

El próximo 15 de mayo, en Roma, en la Plaza San Pedro será proclamada SANTA María Francisca Rubatto.

               Por eso, a través de este períodico, deseo compartir con ustedes a lo largo de algunos meses:  la vida, la pasión por la promoción humana y cristiana de Francisca y su capacidad de hacer extraordinarias, las cosas ordinarias de la vida. Mujer fuerte, mujer audaz, mujer que respetó y se hizo respetar, mujer digna que dignificó, mujer con mucha empatía hacia los niños, adolescentes, los enfermos y con cada persona, que sin distinción, supo incluir en su misión.

Este año nos acompañará un lema que dice así: “Santa Francisca, tu audacia y humildad, impulsan y desafían nuestra misión”

Y cuando decimos santidad, no hablamos de “vidas raras”, “extrañas” …  sino de una mujer de carne y corazón, como cualquier mujer de su tiempo… Mujer fuerte y audaz… que supo conjugar la ternura y el vigor… Mujer misionera del pueblo… que caminó, recorrió y sirvió… especialmente en su América tan amada (las tierras rioplatenses y la tupida selva del Marañón en el Brasil nordeste). Mujer apostólica… servidora de la vida. Mujer… “memoria viviente de Jesús”. Una mujer fuerte… Así se la define en el libro de los Proverbios (31, 10ss): “Una mujer fuerte, ¿quién podrá encontrarla? Es mucho más valiosa que las perlas…. Está llena de fortaleza y fortalece sus brazos para el trabajo… no descansa de noche, se dedica a grandes empresas… Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente…, está revestida de fortaleza y dignidad y afronta confiada el provenir… La mujer que ama al Señor merece ser alabada”. A toda mujer fuerte, la acompaña una gran sensibilidad que la pone del lado de la vida frágil, con gestos muy humanos y humanizantes.

ALGUNOS DATOS DE SU VIDA

  • Nació en Carmagnola (Turín- Italia) el 14 de febrero 1844
  • Hija de Juan Tomás (cuidador de establo) y Catalina Pavesio (ama de casa y costurera).  
  • Séptima de ocho hermanos.
  • A los 4 años muere su padre.
  •  Entre los 8 y los 12 años: ~ pierde a 3 sobrinitos al poco tiempo de nacer; ~ muere una de sus hermanas dos años mayor que ella; ~ otra de 25 años, dejando un niño de 11 meses;
  •  Su mamá se vuelve a casar cuando ella tiene 11 años y vive con ella, con su hermana menor y su padrastro en Carmagnola.
  • En Carmagnola hizo la escolaridad primaria. Pertenecía a una familia obrera y vivía en una casa de condominio (compartida con otras familias). Su formación religiosa la recibió sobre todo de los padres Filipinos que vivían enfrente de su casa y de quienes aprendió el trabajo en los oratorios que luego lo continuaría con Don Bosco
  • A los 19 años fallece su mamá y se va a vivir a Turín con su hermana mayor Magdalena y su cuñado José.
  •  Ana María es hija de la Iglesia piamontesa, rica en estímulos hacia el trabajo en obras sociales, pastorales y misioneras, en respuesta concreta a las necesidades del momento histórico que se vivía: la revolución industrial. La santidad y el compromiso evangelizador-misionero del entorno de mujeres y  varones entregados a la causa del Reino, seguramente fueron muy influyes para ella  y le ayudan a elaborar luego su respuesta personal.
  • Y es así como, entre Carmagnola y Turín, Ana María dedicó sus días a asistir a los enfermos en los hospitales, a los enfermos pobres en las bohardillas, a atender a los pequeños del Reino en la Pequeña casa de la Divina Providencia – Cottolengo. No tardó en unirse a los oratorios de Don Bosco para colaborar como catequista y atender a la juventud abandonada.
  •  En Turín, trabajando como dama de compañía de una señora en muy buena posición, Mariana Scoffone, la joven Ana María iba dejando por sus calles impresiones que comenzarían a tallar su perfil de “mujer de Dios”. Así se lee en los Testimonios acerca de su persona: ~ era muy señorial y encantadora, ~ tenía una hermosa sonrisa, ~ de una gentileza exquisita, ~ de una gran simpatía y bondad, ~ ningún pobre recurría a Ana María sin recibir una ayuda, ~ todos los días de 3 a 4 de la tarde hacía una hora de adoración con los ojos fijos en el Sagrario, sin necesidad de rezar oralmente.

EN EL PROXIMO NÚMERO SEGUIREMOS CONOCIENDO MÁS DE ESTA MUJER, TAN MUJER, QUE YA EN SU TIEMPO SABE RECONOCERSE COMO TAL Y DESDE SU FEMINEIDAD APORTA CON AUDACIA Y HUMILDAD A LA SOCIEDAD Y A LA IGLESIA.

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