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Liber Falco; uno de nuestros grandes poetas

Liber Falco nació en Montevideo el 4 de octubre de 1906 y murió el 10 de noviembre de 1955.

 Este poeta ocupa un lugar indiscutido en la literatura uruguaya.

 Su producción, aunque breve, constituye unas de las más puras y esenciales expresiones de la poesía contemporánea. Su niñez, evocada con nostalgia por el poeta en su «Biografía», transcurrió en el barrio Jacinto Vera.

Biografía

Yo nací en Jacinto Vera.
Qué barrio Jacinto Vera
Ranchos de lata por fuera
y por dentro de madera.
De noche blanca corría, blanca corría la luna
y yo corría tras ella.
De repente la perdía
de repente aparecía,
entre los ranchos de lata
Y por adentro madera.
!Ay, luna, mi luna blanca.
Luna de Jacinto Vera!

De esta infancia quedó en el alma de Falco, además de la pobreza y de la luna, una adhesión definitiva a las formas humildes de la vida y el encantamiento de las cosas elementales. Cursó apenas unos pocos años de enseñanza secundaria. Su formación fue enteramente autodidacta. Entre sus influencias literarias puede citarse a Fiodor Dostoyevsky, Leon Tolstoy, Antonio Machado y César Vallejo.

Fue peluquero, comerciante, corredor en una imprenta y corrector en diarios y editoriales. Se casó a los 29 años con quien sería su compañera toda la vida: Dilia Fernández.

Comenzó a escribir hacia 1938 y publicó su primer libro, Cometas sobre los muros, a los 34 años con el dinero obtenido de la venta de una sucursal de panadería que tenía instalada en un garaje frente a su casa. Participó como colaborador en la revista Banderín y posteriormente en Asir.

Sus primeros versos hablan de solidaridad social, en confluencia con los ideales anarquistas del poeta. La muerte, la soledad, el tiempo, la fraternidad y la amistad, como forma de superar la soledad, constituyen temas recurrentes en la poesía de Falco.

 Afirma Alberto Paganini: «Los temas del poeta están como a flor de agua, no enturbiados, antes bien filtrados por los signos verbales que los revisten. La poesía de Falco es una poesía de intuición directa. Las palabras no son barreras para el lector, sino el camino más rápido y seguro. […] No es una literatura de evasión sino de arraigo. Es una forma de acceder a uno mismo».

 Los escenarios de la poesía de Falco están constituidos por los elementos más sencillos y terrenales: suburbios, ranchos de los arrabales, calles de Montevideo, cercos de cinacinas, tinas abandonadas, coros de gallos y cometas sobre los muros. Se caracteriza por un lenguaje sencillo y reducido ―al que revaloriza― la sobriedad metafórica, el desdén por el verbalismo y la musicalidad de sus versos.

Delmira Agustini

Debajo está la Tierra y gime;
tiemblan los minerales y se buscan.
Se ciñen las parejas, se emparejan,
canta la vida y canta
Y Delmira canta del mundo su destino.

Erguida, inquieta, golpeada en sus costados,
sorbida por abismos donde la muerte espera
-donde una lenta lava negra espera-
iba Delmira hacia su luz perdida.

Oh visionaria! como una sombra
resbala entre las sombras
y entre las sombras crece
la más alta, la más dolorida,
la más hondamente marcada por la vida!

Mujer mordida
por un áspid caliente que da vida
-y que acerca a la muerte-,
iba Delmira hacia su luz perdida.

Mas, qué hondo es el abismo!
¡Y qué oscura es la muerte!

Mira Delmira y canta.
Sobre el vórtice, canta Delmira
el vértigo incierto de la vida!

Liber Falco

Uno de nuestros grandes poetas

Pero a pesar de esto, indica A. Visca, la de Falco es una «poesía difícil», porque en ella la riqueza de elementos se disimula en el perfecto equilibrio de la ejecución. La crítica concuerda en afirmar que el poeta uruguayo produjo un solo libro que «en su conjunto, parecen distintos momentos de un solo gran poema expresivo de la totalidad humana.  Esos poemas […] cantan y cuentan una viva historia. Esa viva historia es la autobiografía de un alma». Este único libro comenzó llamándose Cometas sobre los muros (1940); le siguió Equis Andacalles (1942), Días y noches (1946) y finalizó con Tiempo y tiempo (1956), que el poeta preparaba en el momento de su muerte y que sus amigos de la revista Asir publicaron en forma póstuma. Líber Falco falleció en Montevideo el 10 de noviembre de 1955, a los 49 años. Su obra dejó una fuerte impronta en la literatura y en todos los ámbitos de la cultura en nuestro país. Muchos de sus poemas fueron recogidos y musicalizados por artistas uruguayos, como por ejemplo Eduardo Darnauchans, el dúo conformado por Eduardo Larbanois y Mario Carrero, y Daniel Viglietti.

uruguayeduca.edu.uy
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